¿Qué es y cómo funciona un aval?

Tanto si se trata de ser el aval de otra persona, como si necesitas solicitarle a alguien que sea tu aval, antes de tomar una decisión es importante saber qué es un aval y qué implica serlo. A lo largo de este artículo, analizaremos las características principales de un aval y cuáles son sus obligaciones. Presta atención para que puedas tomar la decisión correcta.

Qué es y como funciona un AVAL | Consecuencias

Contenidos:

  1. ¿Qué es un aval?
  2. ¿Cómo funciona un aval?
  3. ¿Qué tipos de aval existen?
  4. ¿Qué consecuencias tiene ser avalista?
  5. ¿Qué pasa si se muere el aval?

¿Qué es un aval?

Para poder entender cómo funciona un aval y los préstamos con aval; es necesario, previamente, conocer qué es un aval. Un aval es una garantía, sea en dinero o en bienes, del cumpliento de un contrato económico. Por lo tanto, se trata de un seguro que entra en funcionamiento en caso de que no se cumpla con las condiciones de pago pactadas en el contrato. Es decir, un aval es una seguro de pago. En caso de que la persona que pidió el préstamo rápido no sea capaz de afrontar los pagos, el avalista se hará cargo de pagarlos. Por lo tanto, la entidad prestamista tiene la seguridad de que se le devolverá el importe prestado.

¿Cómo funciona un aval?

Ahora que ya tenemos claro qué es un aval, veamos cómo funciona. El funcionamiento del aval es muy sencillo. Para explicarlo mejor pongamos un ejemplo. Jorge solicita un préstamo con ASNEF a su entidad bancaria, donde el requisito es un aval; pide 15.000 € para realizar una reforma en su casa y realizar una reunificación de deudas pendientes que tenía Badexcug; y Jorge pone como aval a su madre, Julia.

Si Jorge paga las cuotas pactadas con la entidad mes a mes, con su TIN y TAE adecuado, no sucederá absolutamente nada. Sin embargo, si por un motivo “x”, Jorge deja de abonar las cuotas de su préstamo con aval, es Julia quién deberá de empezar a pagar esas cuotas. ¿Hasta cuándo estará Julia pagando el préstamo de su hijo? Como mínimo, hasta que Jorge pueda volver a afrontar dicha responsabilidad.

¿Qué tipos de aval existen?

Podemos destacar tres principales tipos de aval en los préstamos rápidos y préstamos a plazos: el aval personal, el aval hipotecario y el bancario. Por supuesto, también existen los préstamos sin aval. El aval personal, o avalista, es del que hemos hablado en el ejemplo de Jorge y Julia. En este tipo de préstamo con aval, Julia se haría cargo de las cuotas mensuales del préstamo en caso de que Jorge dejara de pagarlas.

En los préstamos con aval hipotecario, el aval es la propia vivienda. Es decir, la vivienda sirve de garantía hipotecaria a la entidad prestamista del pago de la deuda, como es en el caso de Suitaprest. ¿De qué manera? Si el contratante del préstamo abandona su responsabilidad de abonar las cuotas mensuales, la entidad prestamista podría ejercer su derecho a quedarse con la vivienda como pago por la deuda, lo mismo sucede en los préstamos por tu coche, cuyo mejor ejemplo es la entidad de Gedescoche.

Por último, existe también el aval bancario. En este caso, es el propio banco el que sirve de avalista, y el que se haría cargo de la deuda en caso de que el contratante deje de pagar las cuotas y no pudiese aportar a una tercera persona para que se hiciera cargo. Para que la propia entidad bancaria sea avalista, es preciso que el cliente le abone una mensualidad. Se trata de una especie de seguro. En ese caso, si el cliente dejase de pagar las cuotas del préstamo, el banco se haría cargo de las mensualidades. Este último tipo de aval es el menos común de los tres, ya que encarece mucho el préstamo; además, no todas las entidades ofrecen la posibilidad. 

¿Qué consecuencias tiene ser avalista?

Muchas personas entienden y comprenden lo que implica establecer una vivienda como aval en un crédito hipotecario. Sin embargo, no todas entienden las consecuencias de ser avalista personal de alguien. Para empezar, debes saber que el avalista responde ante la deuda con todos sus bienes, tanto presentes como futuros. Por ese motivo, es de vital importancia analizar la situación actual y futura. Son muchas las personas que firman como aval sin pensar lo que esto puede implicar a largo plazo. Para que puedas comprender más fácilmente lo que abarca el hecho de los bienes presentes y futuros, sigamos con el ejemplo anterior.

Si Jorge, después de unos años pagando sus cuotas, se queda sin trabajo y no puede seguir afrontando las mensualidades, será Julia que tendrá que responder por su hijo. Como avalista, debe hacerse cargo de la deuda de Jorge. Pero Julia debe saber que, tanto ella como todas sus posesiones actuales y futuras, son garantía de cobro para la entidad bancaria. En otras palabras, si después de unos años, Julia se ha comprado un piso en la playa, este piso también será garantía del préstamo de Jorge. Si Jorge no paga el préstamo y Julia no puede abonar las cuotas, Julia puede perder el piso en la playa que compró después de firmar como aval de su hijo. En estas ocasiones, puede sugerirse que se acojan a la Ley de Segunda Oportunidad.

Pero las implicaciones del avalista no terminan ahí. También son parte del aval las nóminas, las pensiones y cualquier otro tipo de ingreso que Julia pueda tener, en la actualidad o mientras la deuda esté activa. Además, al ser avalista, Julia puede ver limitadas sus opciones de financiación. Esto se debe a que el hecho de ser avalista se considera una carga económica en los análisis de riesgo de las entidades bancarias. 

¿Qué pasa si se muere el aval?

En el caso de que el avalista muera, sus herederos reciben la responsabilidad. No muchas personas tienen en cuenta este aspecto a la hora de firmar como aval. Sin embargo, en esta improbable situación, los herederos tendrían que ejercer la misma responsabilidad del avalista. Por lo tanto, el aval pasaría a ser los bienes heredados, así como los suyos propios, presentes y futuros.

Como vemos, hay que pensárselo, y mucho, antes de ser avalista de una persona. Hay diferentes aspectos que deberías de tener en cuenta, para valorar si ese hecho puede afectar a tu vida futura negativamente. Y, si eres tú quien va a solicitar financiación y no deseas acudir a una persona para que sea tu avalista, siempre puedes acudir a otro tipo de préstamos: préstamos solo con DNI, líneas de crédito, los préstamos sin intereses, sin aval o préstamos sin nómina.

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