¿En qué consisten los préstamos con aval?

A continuación, vamos a analizar qué significa avalar a una tercera persona ante una entidad prestamista, cuáles son los requisitos básicos que se deben cumplir para ser apto para ser aval y qué tipos de avales existen en el mundo financiero.

Préstamos con aval

Contenidos:

  1. ¿Qué es avalar a una persona?
  2. ¿Quién puede ser un aval?
  3. Opciones de préstamos con aval
  4. Tipos de aval en los préstamos

Alternativas a los préstamos con aval

Afortunadamente, el mercado actual de préstamos a plazos y rápidos, es contar con un sinnúmero de opciones que puedan cubrir nuestras necesidades y acoplarse a nuestras posibilidades, es decir con distintos requisitos. Si necesitamos del dinero de madera inmediata, podemos optar por préstamos online en el acto. En caso de odiar el papeleo, existen préstamos sin papeles que se gestionan 100% online, o incluso préstamos solo con DNI. Para ahorrar dinero y no embarcarnos en más deudas, podemos elegir préstamos sin intereses, cuyos TIN y TAE son cero. Los préstamos con ASNEF son buenas alternativas para las personas con deudas que desean reunificar deudas

¿Qué es avalar a una persona?

Como ya hemos mencionado en nuestro artículo sobre todo lo que necesitas saber acerca de la figura del avalista, existen distintos tipos de aval. Sin embargo, para poder avalar a una tercera persona, es imprescindible comprender qué implica esto. Avalar a una persona es comprometerte a cumplir con las obligaciones que la otra persona ha contraído con la entidad prestamista, en caso de que ella no se haga cargo.

Es decir, si tu amigo Juan solicita un préstamo rápido y tú firmas como su aval, en caso de que Juan, por el motivo que sea, deje de abonar sus mensualidades del préstamo, serás tú el encargado de hacer frente a dichas cuotas. Como mínimo, serás el responsable de abonarlas hasta Juan pueda volver a hacer frente a dichas cuotas. Aunque, en cualquier caso, seguirás siendo aval hasta que se cancele el total de la deuda. Como puedes observar, el ser avalista de otra persona es una responsabilidad muy grande.

En otro tipo de avales, podemos enlistar nuestro piso o casa, como es el caso de los préstamos con garantía hipotecaria. Del mismo modo, a falta de pago de las cuotas, puede haber complicaciones con la propiedad. De ahí la importancia de conocer todos los aspectos que conlleva ser o tener un aval y de lo que implica el solicitar a una entidad un préstamo con aval hipotecario; así puedes llegar a comprender mejor si te conviene más solicitar préstamos sin aval, o uno con aval.

¿Quién puede ser un aval?

Existen una serie de requisitos mínimos que se deben cumplir para poder ser avalista. Aunque en cada entidad, bancaria o financiera, estos requisitos son distintos; podemos analizar cuáles son las condiciones más comunes que se deben cumplir para ser avalista.

  • La primera de las condiciones necesarias para poder ser avalista de otra persona es tener más de 18 años o, lo que es lo mismo, ser mayor de edad. En ocasiones, el límite de edad es superior, aunque no es lo común; ya que los siguientes requisitos son más importantes que la edad del sujeto.
  • El segundo requisito indispensable que todas las entidades financieras solicitarán que cumpla la persona que desea ser aval es contar con un buen historial crediticio. Esta persona no puede estar registrada en ficheros de morosidad, o tener deudas impagadas en otras entidades.
  • Es necesario que cuente con un historial financiero igual o mejor que el solicitante, para que aporte una garantía real a la entidad prestamista.
  • Otro aspecto indispensable a la hora de ser aval es contar con unos ingresos regulares y estables, suficientes para hacer frente a las mensualidades sin problema, en caso de ser necesario. El no tener deudas pendientes, préstamos con garantía hipotecaria o de otra índole, es un plus a la hora de analizar la opción de ser aval ante una entidad prestamista.
  • Además, aquellas personas que tienen “asegurados” sus ingresos, cuentan con mejor valoración ante la entidad prestamista para ser avales. Este sería el caso, por ejemplo, de los funcionarios, pensionistas o trabajadores con un contrato fijo, o indefinido.
  • Un último requisito, que muchas entidades prestamistas requieren de la persona que desea ser aval del solicitante del préstamo, es disponer de propiedades. En este caso, es indispensable que las propiedades del aval no tengan cargas debidas, por ejemplo, a un crédito hipotecario.

La entidad bancaria valora mucho que el aval disponga de inmuebles libres de carga que puedan hacer frente a la deuda, en caso de que ni el contratante del préstamo ni el aval puedan. Este punto es especialmente importante para las entidades bancarias en aquellas transacciones en las que se requiere un aval hipotecario.

Opciones de préstamos con aval

Los préstamos con aval pueden solicitar diferentes tipos de garantía, en función de la cantidad y del tipo de préstamo del que se trate, como es el caso del crédito hipotecario, donde destaca la firma de SuitaPrest, llegando hasta un importe de 300 mil euros para un pago de 20 años. A continuación, en la siguiente tabla, te mostramos algunas opciones en préstamos con aval.

Firma Solicitar préstamo Importe Plazo Tipo Con ASNEF
MoneyMas Solicitar 1000 € - 5000 € 12 - 60 meses Aval personal ✔️
SuitaPrest Solicitar Hasta 300.000 € Hasta 20 años Aval hipotecario ✔️
Gedescoche Solicitar Hasta 100.000 Hasta 20 años Vehículo como aval ✔️

Tipos de aval en los préstamos

Existen diferentes tipos de aval, y cada uno conlleva unas obligaciones y requisitos distintos. Analicemos cuáles son los tres principales tipos de préstamos con aval. Conociendo los diferentes tipos de aval que existen, es más sencillo comprender cuál de ellos es el que mejor cuadra dentro de las necesidades específicas de financiación que tienes.

  • Préstamos con aval personal. Estos préstamos requieren de una persona que se comprometa a cumplir con las mismas obligaciones que el contratante, en caso de que este no pueda hacerlo.
  • Préstamos con garantía. En estos préstamos, el aval es un bien inmueble. Este tipo de garantía es muy común en los préstamos hipotecarios, en los que el propio inmueble a comprar se convierte en aval de la transacción.
  • Préstamos con aval bancario. Este último tipo de aval es menos conocido que los otros dos y también es menos frecuente. Se trata de que la entidad bancaria se compromete a responder en nombre del solicitante del préstamo, a cambio de ciertas comisiones. La cuantía de estas comisiones, se verá directamente afectada por aspectos del préstamo, como el monto solicitado, el plazo, el riesgo de impago y el tipo de préstamo que sea.
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